-Toma mi mano- Le dijo apresuradamente mientras subía al barandal de la azotea de la biblioteca de la colonia la joven y soberbia Isabel. Se asomaba por aquel inestable barandal como si quisiera aventarse al vacio y no saber mas.
-Alto- Le dijo el temeroso Felipe, siempre seguro de lo que hacia, todo lo tenia calculado en su cabeza, como si la noche anterior se hubiera puesto a pensar que haría exactamente al día siguiente, cuantos centímetros se movería a la izquierda si llegase a pasar esto y aquello, todo calculado lo tenia, y las sorpresas lo tomaban como rehén en cualquier situación que el no hubiera previsto de antemano dejándolo atónito y sin orientación, siempre fiel a su pensamiento era un sabio, cuando la sorpresa lo invadía era apenas un chico pobre intentando asaltar al mas aventajado con una humilde sonrisa en el rostro. -No deberías asomarte tan deprisa, podría pasarte algo- Advirtió muy temeroso de la situación.
-¿Acaso nunca haces nada sin pensar? Vamos, quizá sea bueno que yo cayese en espiral hasta el sueño y muriese golpeando mi cabeza contra el suelo.
-Por favor alejate, me da miedo que eso pase.
-Esta bien.- Dijo tristemente Isabel mientras se reincorporaba al tejado de aquella biblioteca.
-¿Por que quieres morir?.-Pregunto interesado Felipe.
-La muerte es interesante, es una salida rápida a la vida cruel y despiada que te asalta por sorpresa.- ¡Oh, si! Isabel era en extremo inteligente.
-Creo que el ideal alto que nadie muriese.- Afirmo seguro de si Felipe, pareciese que lo había pensado decir la noche anterior.
-¿Ideal alto?.- Pregunto desconcertada Isabel.
-Hay dos tipos de ideales.-repuso alegremente Felipe.- El ideal alto y el ideal bajo, mientras que el primero se refiere a la utopía del ser, es decir, aquel factor imposible, inalcanzable para cualquiera, el segundo sin duda repone lo anterior mostrando cierto equilibrio.
-¿Y a esto como se aplica?
-La muerte por si misma no debería presentarse, aquel ser inmortal es una utopía, el ideal alto, mientras aquel ser que muera siendo grande, es en este caso el ideal alto, es el ideal alcanzable, es aquello a aspirar.
-¿Que quieres decir?.- repuso con un aire interesada Isabel, quizá sea por estos momentos de brillantes de Felipe que ha dejado que se le acercase y considere que tienen una relación, solo por estos momentos, en cualquier otro es un estúpido sin valor a mencionarse.
-Que morir sin hacer nada, es ser nada. Morir siendo grande es un ideal bajo. Nacer grande y morir grande es sin duda un ideal alto, una utopía, puesto que morir sin ninguna falta, es como no vivir, simplemente incoherente, simplemente sin razón.
Isabel emocionada por sus palabras no pudo contener en si las ganas de besar a aquel hombre sabio que por un momento había dejado de ser un estúpido, y que ahora bien valía la pena un beso suyo, lo beso como cada mujer debe besar a su hombre, tierna y apasionadamente, con tacto, con cuidado, mostrando la hermosura en cada contacto. - ¡Eres increíble! - Repuso emocionada.
-y Tu hermosa- Dijo serio y confiado Felipe.
- Tu eres mi ideal bajo
-¿Por que?
- Eres todo lo que necesito.- Repuso fiel, y enamorada esa Isabel que apenas mostraba su lado sentimental.
Y con un beso, sellaron lo que por ahora seria una conclusión filosófica del ideal del amor.